Conectando con MQM: Acompañar para empoderar

Compuesta por mujeres sobrevivientes de violencia intrafamiliar, Me Quiero Mucho es una agrupación que busca erradicar el femicidio a través de un real acompañamiento que permita empoderar y proteger a mujeres en peligro.

Imagen obtenida desde Pinterest, de la usuaria Her Campus.

Durante la actual crisis del Covid-19 que afecta a todo el mundo, diversas instituciones y organizaciones han informado un fuerte incremento en los casos de violencia intrafamiliar en contra de mujeres; situación que no sólo ocurre en Chile, sino en gran parte de Latinoamérica.

Al respecto, en Chile, el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género creó una cuenta de Whatsapp en el que se entrega orientación segura para mujeres, sobre qué acciones tomar cuando se es víctima de violencia intrafamiliar. Este número lleva en funcionamiento dos meses, y se han comunicado ocho mil víctimas, según informa la institución.

En este contexto, conversamos sobre violencias de género y violencia intrafamiliar con Cecilia Eade y Paola Smith, integrantes de la agrupación Me quiero Mucho, conocida como MQM; iniciativa que agrupa a cinco mujeres que trabajan por la lucha en contra del femicidio en Chile.

¿Qué es MQM?

Cecilia: MQM es un proyecto que está orientado hacia el fortalecimiento de un sistema de empoderamiento y protección hacia las mujeres en peligro de femicidio. Es nuestro primer paso hacia la erradicación del femicidio a través de un proceso de fortalecimiento integral. Nuestro objetivo es fortalecer la unión entre las mujeres, promover la unidad y la confianza para poder fortalecer esas redes sociales y poder ir en apoyo de las mujeres que necesitan un respaldo. De alguna manera, es un acompañamiento. Es dejar de sentirse solas. Fortalecer una red social de sólo mujeres. Y por supuesto, también es ir en pos de desarrollar nuevos sistemas de seguridad para las mujeres que están en peligro.

¿Cuándo nace MQM? ¿Quiénes la integran?

Cecilia: MQM nace en el año 2019, gracias a Her Global. Her Global es un organismo que viene de Singularity University y que Bárbara Silva lo instala aquí en Santiago de Chile. Está destinado a potenciar a las mujeres para que desarrollen proyectos de impacto social.

Paola: En cuanto a quiénes lo componen, la Ceci es la fundadora del proyecto. Está Paula que es abogada, una niña muy joven. Después está Lorena que es la psicóloga. Tamara, que es asistente social. Y yo, Paola Smith, soy la relacionadora pública, y veo un poquito la parte comercial del proyecto.

Cecilia Eade y Paola Smith

¿Qué significa “MQM”?

MQM son las siglas de “Me Quiero Mucho”, frase que significa mucho para Cecilia. Ella – al igual que el resto de las integrantes – fue víctima de violencia intrafamiliar, situación que, como explica la fundadora, pudo perfectamente terminar en femicidio. Es a partir de esta vivencia que comienza a experimentar un proceso de aprender a hacerse cargo de sí misma, de tomar sus propias decisiones, de “sentirme yo la capitana de mi vida”.

Cuando logra salir de esa situación de violencia, Cecilia comenta que inició el desafío de creer en sí misma y quererse: “hasta ese momento de mi vida, siempre había intentado hacer muchas cosas, pero siempre las dejaba, nunca me creí el cuento y nunca me sentí segura de mí”. Por ello, decide ponerle a su proyecto Me Quiero Mucho, porque se valora a sí misma al comprometerse con el proyecto, afirmando que “yo misma me premio por haber superado lo que superé”.

¿Cuál es el diagnóstico que ustedes hacen respecto a las leyes que hay en Chile sobre protección a la mujer?

Cecilia: Las políticas públicas adoptadas en el país en los últimos años, han dado señales de avance para prevenir la violencia hacia las mujeres y evitar las muertes derivadas de su posición subordinada en la sociedad. Pero nosotras como agrupación, y futura corporación, consideramos que la legislación no es suficiente si no contamos con un ente fiscalizador de la ley y los recursos públicos necesarios para un cumplimiento de ésta.

Además, se hacen muy necesarias, también, otras modificaciones legales, como por ejemplo, inhabilitar a los agresores para ocupar cargos públicos. Por ejemplo, sin ir muy lejos, en estos momentos hay un intendente en Santiago que tiene antecedentes de violencia intrafamiliar.

A nivel escolar, Cecilia es enfática sobre la preocupante ausencia dentro de la malla curricular, de temáticas como la educación emocional y de derechos humanos. Ambas materias importantes -según señala- sobre el respeto entre seres humanos y el trato hacia las mujeres. Por otro lado, la fundadora, considera indispensable que la violencia de género sea tratada en las universidades y organismos públicos, como Carabineros, PDI y sistemas de salud.

Paralelamente, Paola señala que es sumamente necesario capacitar a las personas que conforman la red más cercana a las mujeres: vecinos y familiares. Para ello, propone crear monitoras voluntarias, a las cuales “se les podría dar capacitación para que ayuden a contener y que puedan comprender cuáles son los procesos a seguir en el estado de emergencia de una mujer”.

¿Existe algún tipo de acompañamiento institucional para los casos de mujeres que están siendo violentadas?

Cecilia: Así como acompañamiento, propiamente tal, no. Porque el Estado en estos momentos tiene un sistema en que ayuda a las mujeres en prevención y en contención, una vez que ya ha sucedido la emergencia. Cuando la mujer necesita apoyo psicológico, legal, una casa de acogida sí, pero después del momento crítico. En el momento crítico, que es cuando se necesita más ayuda, no atienden, no van en auxilio. 

¿Qué diagnóstico hacen ustedes respecto al rol del Ministerio de la Mujer?

Cecilia: Han habido avances importantes en Chile en los últimos diez años, pero el Estado aún no tiene las herramientas, ni la estructura, ni los medios económicos suficientes destinados para hacer efectiva y ágil la protección hacia las mujeres. Un servicio que necesitamos que salve vidas, porque están muriendo mujeres sin ninguna protección.

En este punto, la fundadora de MQM hace alusión a la orden de alejamiento que se implementan en algunos casos de violencia contra la mujer, criticándola como una medida que no especifica bien el espacio físico al cual el agresor no puede ingresar: “el no se acerque es muy subjetivo y por eso han muerto tantas mujeres estando con esta medida precautoria”. Agrega además que no existe una entidad que vigile si estas personas están o no acatando la orden.

¿Ustedes han visto un cambio en cuanto a la mirada sobre la violencia de género en estos últimos 10 años?

Al plantearles esta pregunta, ambas reflexionan sobre las intervenciones que ha tenido el Estado para colocar sobre la mesa la temática – y combatirla – y concluyen con que han sido muy pocas. Son las agrupaciones feministas quienes, según afirma Cecilia, han realizado el trabajo de visibilizar la violencia de género y de hacerse cargo de la ayuda y acompañamiento que los distintos gobiernos no han dado.

“Existe un gran déficit en la atención del momento crítico en que sucede la violencia. En ese momento de auxilio existe un gran vacío”.

Explica Cecilia, agregando que también hay una falta de acompañamiento en esa situación crítica. Paola va más allá y declara que no sólo es necesario un acompañamiento, sino que educar a quienes rodean a una víctima, desde vecinos hasta compañeros de trabajo:

“La sociedad tiene que entender cuál es el proceso doloroso de una mujer que recibe violencia”.

Volviendo al rol del Estado en la visibilización de la violencia hacia la mujer, Paola critica la estrategia de las campañas. A modo de ejemplo, comenta lo mal planificada que fue la difusión de la iniciativa “Mascarilla 19” impulsada por el Ministerio de la Mujer, que consiste en que aquellas mujeres que estén en una situación de riesgo o peligro físico, psicológico y/o sexual se acerquen a la farmacia más cercana y le pidan al farmacéutico la mascarilla 19, palabra clave que hará que el profesional se contacte con el fono de orientación 1455 o con Carabineros para casos más graves.

“Las señales son muy amplias, las están dando por los medios de comunicación y ¡un hombre va a entender! No va a dejar que la mujer vaya a la farmacia sola. Hay señales que no se deben dar, sino que comunicar el apoyo; las señales tienen que quedar para las mujeres, porque si el agresor se da cuenta, no la va a dejar ir, va a estar pendiente. Entonces no va a servir de nada y más encima le van a sacar más la cresta por intentar hacer algo”, explica.

¿Cómo ha afectado la pandemia en la vida de las mujeres? ¿Han sabido de más casos? 

Cecilia: Hay registros de que han aumentado considerablemente los casos de violencia hacia la mujer en pandemia. Además, ha habido un diagnóstico sobre empobrecimiento, ya que muchas mujeres hemos tenido que dejar de trabajar y la mayor parte de nosotras somos jefas de hogar. Hay muchas mujeres en estos momentos terriblemente empobrecidas producto de la pandemia. Y muchas están sufriendo violencia por el hecho de no tener esa independencia económica que les permita dejar al agresor y tengan que mantenerse en estos momentos bajo el mismo techo.

Paola: La violencia contra la mujer ha subido un 250%, es increíble. Hoy día vemos que el gobierno está enfocado en que no se siga expandiendo la pandemia, pero ha dejado de lado que esta problemática también genera muertes.

Cecilia: Lamentablemente la violencia contra la mujer, para el gobierno, aún no ha sido lo suficientemente preponderante, lo suficientemente relevante como para prestarle la atención debida.

Respecto a esto último que menciona Cecilia, Paola comenta que además existe una confusión respecto a cómo es vista una mujer feminista, creyendo que está en contra de los hombres. Y no es así, sino que “una se está dando valor en la sociedad que no se tenía antes”. La fundadora de MQM se une a esta observación, relatando que hasta le ha tenido que explicar a su hijo que no es “feminazi”, sino que es feminista:

“Yo voy a defender los derechos de las mujeres porque yo soy mujer y exijo que se equiparen los derechos. No pretendo ser igual a los hombres. No queremos ser iguales, no somos iguales, pero sí exigimos estar en un mismo nivel de acceso a todos los derechos que tenemos en la sociedad”.

Paola ejemplifica esta idea,

“si mi compañero gana un millón y medio, yo también quiero ganar un millón y medio. Si mis capacidades no dan, lógico que no. Pero tiene que verse eso: que las mujeres tienen capacidades igual que los hombres en cualquier ámbito”.

En ese sentido, ¿qué creen que se debe hacer para que ocurra este cambio y que las empresas sean conscientes de que por mismos trabajos se debe pagar el mismo sueldo?

Cecilia cree que el trabajo está en cambiar las mentalidades en las masculinidades, específicamente en la imagen de masculinidad que tiene el hombre chileno. Por otra parte, Paola indica que ese cambio debe partir desde el departamento de recursos humanos de una empresa o corporación, ya que es el encargado de capacitar el ambiente laboral: “si en esos puestos hay hombres que son machistas, no vamos a llegar a ningún lado”.

Comenta además que el ambiente laboral es súper competitivo y bastante perjudicial para mujeres, donde, al momento de que una de ellas recibe un ascenso o aumento de sueldo, abundan las expresiones “te acostaste con el jefe o quizás qué hiciste”.

En el parlamento hay un 77% de hombres, y un 23% de mujeres, ¿ustedes creen que generando una ley de paridad de género se podría cambiar la situación a nivel institucional y legislativo en Chile?

Cecilia: En un ambiente machista como lo es el político, y sin haber un proceso de trabajo a largo plazo, que es el que se necesita para cambiar las mentalidades, se requiere exigir un cierto número de cupos para mujeres; para lograr hacer un cambio rápido, drástico. Pero idealmente el cambio tiene que hacerse paulatinamente y progresivamente en las mentalidades. Eso demora generaciones. Encuentro positiva la paridad de género: es una medida rápida, a corto plazo, que se hace necesaria en el parlamento y en la política.

Paola: Yo no creo que dependa del número de mujeres y de hombres, sino de las nuevas generaciones que están teniendo la mente mucho más amplia. No sacas nada con tener el mismo número de hombres y mujeres, si las mujeres no cambian el switch en su cabeza. No sacas absolutamente nada, porque va a ser lo mismo. Pero si la mujer y el hombre tienen integrado eso, va a haber un cambio. Hoy día apostamos por las nuevas generaciones, que son más informadas. No conseguiremos nada teniendo viejos de la edad de una legislando. Va a ser exactamente lo mismo. No importa el número de personas.

¿Qué mensaje le dejarían ustedes a las nuevas generaciones de mujeres?

Cecilia responde:

Mi mensaje sería que rompan la llamada telaraña del patriarcado y el machismo, comenzando por sus hijos. Con una educación familiar y escolar sin sesgos sexistas. Que desarrollen sus aptitudes, sus potencialidades, sin estereotipos de género, los que lamentablemente les generamos desde pequeños.

 

Y les diría que se informen acerca de sus derechos como mujeres. Que vayan interesándose por las áreas de las matemáticas, de las ciencias, que siempre nos fueron negadas. Áreas como la construcción, la mecánica, informática, política, investigación; para que como género, vayamos accediendo día a día a los puestos de liderazgo dentro de nuestra sociedad, y que de esta forma podamos ir transformando nuestros roles y participación a nivel país.

 

Que nunca más callen sus dolores favoreciendo la permanencia de los agresores. También les diría que aprendamos a ser unidas y empáticas con nuestro género. Que nunca dejen de lado sus profesiones por la maternidad. Que desarrollemos una corresponsabilidad parental; pues tanto los padres como las madres tenemos el derecho de desarrollarnos profesionalmente. Esto les permitirá a las mujeres contar siempre con medios económicos; ya sea en situaciones de fallecimiento del marido, abandono, divorcio o alejamiento voluntario o por razones de violencia intrafamiliar.

MQM lleva en funcionamiento alrededor de un año y actualmente no cuenta con el apoyo de ninguna institución gubernamental, a pesar de haber lanzado una campaña de difusión a las municipalidades y de comunicarse con Cecilia Morel, esposa del Presidente de la República. También ha sido complejo para ellas contar con el apoyo de alguna organización feminista, ya que, en palabras de la fundadora de la agrupación, “no estaban muy abiertas o dispuestas a difundir una campaña que no había sido creada por ellas”.

La existencia de organizaciones que busquen la erradicación del femicidio es súper importante, especialmente en épocas de cuarentena, donde muchas mujeres se han visto en la obligación de encerrarse junto a sus agresores. La línea de auxilio 137, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, ha recibido durante abril un 67% más de llamados de mujeres que solicitan ayuda por violencia intrafamiliar, en comparación al mismo mes en 2019. Mientras que la segunda línea telefónica, 144, registró un aumento de un 40% de llamados desde el inicio del aislamiento nacional que comenzó el 20 de marzo.

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